Siempre se dice que los gatos caen de pie y que tienen siete vidas
(nueve en el Reino Unido)... pero también se dice que son ariscos.
Ninguna de las tres cosas es cierta (lo de las 7 vidas ya quisiéramos
todos). Aunque, sí es verdad que los gatos como felinos cazadores que
son, tienen una habilidad especial para caer desde ciertas alturas.
Cuando un gato se cae o se lanza desde una cierta altura, realiza una
serie de movimientos precisos que le permiten caer de pie: primero gira
la cabeza, después gira la columna y por último ajusta las patas
traseras. Para reducir el impacto, arquea la espalda a modo de
paracaídas y la flexibilidad de sus articulaciones le permiten
amortiguar el golpe.
Sin embargo, cuando caen desde una altura reducida no tienen tiempo de
ajustarse y pueden sufrir graves daños, al igual que si están medio
dormidos.
Lógicamente, si nuestro gato se cae desde una gran altura, aunque caiga de pie, puede fracturarse e incluso morir.
Por eso, ¡mucho cuidado con las ventanas y balcones! Protegedlas con mallas, con mosquiteras-gatunas, etc.